
El sonido
Te di mi alma
Ninfa Duarte
Desperté muy tarde...
ya la luz del sol invadió mi cama,
encontré una rosa en el hueco tibio
donde tus cabellos dejaron su aroma;
lo llevé a mis labios y cerré los ojos...
Recordé turbada la noche pasada,
reviví tus besos jugosos, lascivos,
hurgando en los míos y sentí en mis senos
la caricia dulce que dejaste en ellos...
Tu cuerpo desnudo buscando el encuentro,
mis labios golosos recorriéndote,
y tus manos suaves, curiosas,
desplegaron sus alas con sabiduría
dándole a mis ansias un grato placer...
Recordé palpable la noche pasada,
fue noche completa de amor sin fronteras,
todas tus caricias están en mi cuerpo
temblando, saciadas,
y en mis labios hinchados esta rosa roja
que escucha en silencio
mi fiel confidencia...
Fue una noche de arrebatos,
mi mejor entrega, tu mejor despliegue,
mi alma liberada cedió a tu juego,
a tus ansias locas, a mis desvaríos,
me entregué a tu cuerpo,
y te di mi alma
en cada caricia, en cada latido...
¡fuimos uno solo!

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