
TANTOS BESOS
Hoy te ofrezco los besos que nunca supe dar,
los que en tropel de espuma mi boca burbujean,
aquellos que aún se adhieren firmes al paladar,
los húmedos e intensos que en mi lengua sestean.
Fueron naciendo lentos, al calor del deseo,
amasados de risas, esperanza y temblores,
y embozaron sus rostros en débil titubeo,
parálisis de labios, silencio de temores.
Quise darlos… a tantas; tras sus ojos, ocultas,
aceptación y espera que evadieron mi mente,
joven inexperiencia, timideces adultas,
hielo que inmoviliza del río la corriente.
Y unas se fueron, y otras se acercaron después,
y a su tiempo partieron llevándose consigo
ciertas espigas de oro, pero mi propia mies
de besos ya maduros permaneció conmigo.
Y hoy que tú ávida llegas, de ilusiones hambrienta,
desangrada en heridas de amores malgastados,
voy a abrirte mi boca, que ya se me revienta
de tantos, tantos besos que nunca fueron dados.
Texto de Francisco Álvarez Hidalgo
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